Pictures

jueves, 9 de septiembre de 2010

El Evangelio de Marcos: ¿Quién es Jesús? (Mc 1)

Cada semana, previo al encuentro en Santiago de Chile, un hermano de Taizé comparte una introducción bíblica del Evangelio de Marcos.
El Evangelio de Marcos es el más corto, con 16 capítulos. Fue escrito seguramente en Roma hacia los años 70, después de la muerte de Pedro. Marcos fue un discípulo de Pedro. Se dice que es el Evangelio más antiguo, los demás evangelistas se inspiran en él. En el Evangelio hay un movimiento geográfico hacia Jerusalén y una urgencia en el relato («vámonos de aquí a los pueblos vecinos» Mc 1,38). Marcos quiere que la gente conozca a Jesús, por eso va deprisa en un carácter novelístico. Abarca desde el bautismo de Jesús hasta su resurrección.

En lo largo del texto la pregunta ¿quién es Jesús? está siempre presente. El misterio se revela en el capítulo 15 cuando el soldado romano al ver la Pasión de Jesús, lo reconoce: «realmente este era Hijo de Dios» (Mc 15,39). Marcos construye todo para que cada uno llegue a decir lo que el centurión dice. «¿Y ustedes quién dicen que soy yo?» (8,27)

«Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Hijo de Dios» (1,1). Es el comienzo de las promesas que el pueblo de Israel había recibido. Juan el Bautista pedía una conversión, un cambio de vida y Jesús trae esa vida. El reconoce en Jesús a aquel que ha de venir. Sin embargo, su fe no está exenta de inquietud. En la cárcel, antes de ser ejecutado, pregunta todavía: «¿Eres el que tenía que venir o tenemos que esperar a otro?» (Mt 11,2-3)

El libro del Génesis está un poco detrás del Evangelio, como si a Marcos le gustara este libro. Ya en el bautismo de Jesús se ven algunos símbolos. «vio el cielo abierto y al Espíritu bajando sobre él como una paloma.» (Mc 1,10). La paloma es el símbolo de acción de Dios y recuerda al arca de Noé (Gn 8).

Y el texto continúa «se oyó una voz del cielo que dijo: —Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto. Inmediatamente el Espíritu lo llevó al desierto» (1,11-12). Inmediatamente. Jesús no tiene tiempo de celebrar que es el Hijo de Dios, inmediatamente está en la prueba, es tentado. Jesús está donde tiene que estar: confrontando el mal.

El primer milagro del Evangelio de Marcos sucede en una sinagoga, y en sábado, en Cafarnaún, poblado en las orillas del mar de Galilea. Allí cura a un endemoniado. La gente queda asombrada y se pregunta ¿qué significa esto? ¿quién es?. La identidad de Jesús, que recibe el Espíritu comienza a mostrarse (1,21-28). Sin embargo, Jesús no es un milagrero, a menudo pide a la gente que se callen pero para ellos se vuelve imposible.

Otra curación que se encuentra en el primer capítulo de Marcos es la que recibe el leproso, los más marginados de la sociedad. El, con un gesto de confianza y humildad se arrodilla frente a Jesús y le dice: «si quieres, puedes limpiarme». «Él se compadeció, extendió la mano, lo tocó y le dijo: —Lo quiero, queda sano.» No sólo da la instrucción para curarlo sino extiende la mano y toca la herida. Incluso, Jesús toma el lugar del marginado al no poder presentarse en público (1,45).

Al leer el evangelio, ¿qué aprendo de Jesús?, ¿qué debo hacer?, ¿cómo lo pongo en práctica?

lunes, 16 de agosto de 2010

Santiago de Chile: Celebración por los 70 años de Taizé

En Santiago de Chile también se vivió la celebración por los 70 años de Taizé y la conmemoración de los 5 años de la muerte de su fundador, el hermano Roger. En agosto de 1940, el hermano Roger, con 25 años de edad y su bicicleta, llegaba a la colina de Taizé buscando caminos de reconciliación.

Oración del 15 de agosto: 70 años de Taizé y 5 años de la muerte del hermano Roger

La oración tuvo lugar en la parroquia Nuestra Señora de la Divina Providencia, muy cerca del centro, donde se encuentra el centro de preparación para la Peregrinación de Confianza. Unas 250 personas y amigos de la comunidad, en su mayoría jóvenes, estuvieron presentes. Al inicio, los hermanos de Taizé dieron unas palabras de bienvenida. Sabiendo que al hermano Roger no le gustaban demasiadas palabras en las iglesias, fueron cuidadosos en ser breves.

Uno de los hermanos de Taizé que vive en Santiago acogía a los presentes citando unas de las últimas palabras de su prior.
La tarde de su muerte, el hermano Roger, llamó a un hermano (...) hizo un largo silencio y luego dijo: "En la medida en que nuestra comunidad cree en la familia humana posibilidades para ensanchar..." y se detuvo. La fatiga de sus 90 años le impedían continuar. ¿Qué entendía por ensanchar? Los hermanos continuamos preguntándonos eso. En estas palabras se encuentra la pasión que le habitaba. Probablemente, quería decir hacer todo lo posible para que sea más perfectible a cada uno el amor que Dios tiene por todo ser humano sin excepción.
La belleza de la oración cantada era para crear asombro, con coro a cuatro voces y múltiples instrumentos como guitarra, dúo de flautas traversas, flauta dulce, oboe y trombón. En ratos prefería escuchar atento y mirar a mi alrededor en vez de cantar.

martes, 6 de julio de 2010

El corazón como una esponja

Como una esponja pierde su dureza al entrar al agua y gana toda su dimensión, así el corazón cuando se deja abandonar en el amor de Dios.

viernes, 28 de mayo de 2010

El ciego de Jericó, Bartimeo

La gente le dice al ciego que Jesús de Nazareth pasaba por ahí. El ciego comienza a gritar "Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí". Lo llama Hijo de David: el ciego reconoce a Jesús. No era del todo ciego, él ve algo que los demás no ven. Deja la cesta de limosna atrás y se acerca a Jesús.

Las primeras palabras que Jesús le dirige son una pregunta, "¿qué quieres que te haga?" Jesús no viene a imponer nada sino que tiene un profundo respeto por la persona y deja que Bartimeo exprese su deseo más profundo: "¡Señor, que vea!"

Al recobrar la vista lo primero que Bartimeo ve es a Jesús, ve que Jesús lo mira. Ve la mirada de un amor incondicional y sin límites y sigue a Jesús (Mc 10,46-52).


¿Qué representa la gente?
¿De qué me tengo que hacer ciego para ver a Jesús?
¿Qué respondería si Dios me hiciera esa pregunta?

miércoles, 19 de mayo de 2010

El Rey David: viviendo el perdón de Dios

En la vida de David todo parece venir de Dios, desde cómo Dios lo escoge: "La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero Yahveh mira el corazón" (1 Samuel 16, 7).

Se ve también la presencia de Dios cuando lucha contra Goliat. Saúl viste a David con una pesada armadura para la batalla pero David no puede caminar porque es tan solo un niño (1 S 17, 38-39). "no puedo caminar con esto, pues nunca lo he hecho" responde David, "entonces se lo quitaron". Para trabajar con Dios hay que quitarnos nuestra armadura que usamos para luchar con nuestro propio Goliat. ¿Cuál es nuestro propio Goliat? ¿cual es nuestro miedo, culpa...?

De pronto algo inesperado sucede en la vida de David (2 Samuel 11). Estando David en la terraza, ve a una mujer de tal belleza de la que se enamora. El rey pudo haber tenido a cualquier mujer, sin embargo aquella que está casada es la que desea (recuerda a la historia de Adán y Eva en el jardín del Edén). Duerme con ella y queda embarazada. Como sucede a menudo en estos casos David no se quiere responsabilizar del embarazo. Manda traer al esposo de la mujer, a Urias, que estaba en la guerra, para que regrese a su casa y se una con su esposa, pero Urias no va a su casa porque la continencia es una ley religiosa de la guerra.

David escribe entonces una carta al encargado de la batalla (Joab) a traves de Urias mismo, donde le dice que ponga a Urias al frente de la batalla para que muera. Imaginar que Urias cargaba con su sentencia de muerte en su bolsillo. Lo de David ya no es solo una fuerte pasión por una mujer sino un asesinato premeditado. Dios no permanece indiferente, sino que envía a Natán a donde David. Lo primero que se ve es que no hay ningún reproche, ninguna amenaza sino la primera parábola que encontramos en la Biblia sobre un hombre rico y un hombre pobre (2 S 12). David se enfurece con la actitud del hombre rico (es en otros que vemos las obras malas) y poco a poco se identifica con el.

¿Cómo responderá David? Imaginar un gran silencio entre Natan y David, en el palacio real y los ángeles conteniendo su aliento en el cielo, porque David es un hombre libre. "He pecado contrá Yahveh". El rey no hace el siguiente paso lógico (silenciar a Natán que lo ha descubierto) y sus palabras no tienen sentimientos de culpabilidad sino de libertad (menciona sólo a Yahveh y libera lo negativo dentro y no lo retiene).

Tan pronto David se arrepiente escuchamos la palabra perdón. Natán le dice: "Dios perdona tu pecado". Como si arrepentimiento y perdón estuvieran en el mismo momento. Dios se apresura en perdonar y en curar como en el hijo pródigo. David no tiene máscara ante Dios y así Dios le puede mostrar su amor incondicional. Queremos ser amados por lo bueno en nosotros y sorprende descubrir que somos amados también por nuestras oscuridades.

La mujer, Betsabé, pierde a su hijo pero más adelante ella y David engendran a un segundo hijo: Salomón. Con las mismas personas Dios hace una nueva historia. De lo malo Dios saca algo bueno y nuevo. Incluso David y Betsabé serán los antecedentes de Jesús.

lunes, 17 de mayo de 2010

Une mi deseo y mi sed

Acepta que tu verdadera sed permanece. No lo sacies respondiendo a los deseos que están al alcance de la mano. No sustituyas la sed del agua viva por "cisternas rotas que no retienen el agua" (Jr 2,13)

miércoles, 14 de abril de 2010

Atrevete a decir al tentador...

Recordando esta antigua oración, «alabado sea el Señor que me libera del enemigo» (Sal 18,4), atrévete a decir al tentador: «¡no tengo ni un segundo de mi vida para darte!»
Fuentes de Taizé